"Mamá me va a enseñar a como se besa un santo. ¿Y si no quiero?. Abuela me va a enseñar como se besa un santo. Pero dije que no quiero. ¿Lo llamo a papá?
No. Vos mamá...a ver... ¿Cómo se besa un santo?
Imaginando Josefina."

17 mar. 2013

PÁGINA/12::ESPECTÁCULOS LA MAREA ÚLTIMO CORTE

// NOTA EN PÁGINA 12
(Resumen)

NOTA DIARIO


espectaculos
DOMINGO, 17 DE MARZO DE 2013
TEATRO › SEPTIMA EDICION DEL CICLO OPERAS PRIMAS EN EL CENTRO CULTURAL RICARDO ROJAS

Un espacio para las nuevas creaciones

Doberman, de Azul Lombardía, Derrotero o Las ausentes, por Juan Ignacio Bianco, y La Marea, último corte, de Josefina Recio, suben a escena y desafían los límites de la creación teatral.
 Por Carolina Prieto
Desde hace siete años, el Centro Cultural Ricardo Rojas ofrece un espacio para los primeros trabajos de creadores noveles que tienen la posibilidad de estrenar en un ámbito reconocido, con un público numeroso y entusiasta de descubrir nuevas propuestas. Para la séptima edición de Operas Primas –así se llama el ciclo– se presentaron setenta trabajos y Matías Umpierrez, coordinador del Area de Teatro, seleccionó las tres piezas que suben a escena en el complejo ubicado en Corrientes 2038 desde ese fin de semana: Doberman, de Azul Lombardía; Derrotero o Las ausentes, por Juan Ignacio Bianco, y La Marea, último corte, de Josefina Recio. Universos reconocibles pero enrarecidos, verdades veladas, tragedias que se avecinan, tratamientos plásticos y sonoros muy cuidados. Algo de todo esto se cuela en las piezas que capturaron la atención de Umpierrez.
Umpierrez conoció La Marea en el 2011, cuando fue jurado del Premio Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia, y la sorpresa fue inmediata: “Al leerlo quedé impactado. Su textualidad tiene una libertad que no respeta los límites del teatro. Mucho de lo que escriben las nuevas generaciones se anticipa a futuros problemas de producción y montaje. Es un material completamente libre desde su concepción y eso obliga a la autora a ingresar en un territorio visual y de composición actoral, muy alejado de las propuestas convencionales”, advierte sobre el material ganador de una mención especial en el certamen dedicado a autores argentinos menores de 36 años, organizado por el Festival Internacional de Buenos Aires y el Rojas.
Actriz y realizadora audiovisual, Josefina Recio debuta como dramaturga y directora con una pieza en la que el trabajo actoral y el tratamiento visual son igualmente esenciales a la hora de narrar. La Marea, último corte (sábados a las 21 en la sala Cancha) nació en el marco del taller de dramaturgia de Marcelo Bertuccio, en el que tuvo una imagen precisa. La de una nena parada sola frente al mar en una playa desolada e invernal, en cuyos ojos se refleja un bote pequeño que la contiene. Recio conoce muy bien esos paisajes de playas frías y desangeladas como las de Monte Hermoso, a cien kilómetros de Bahía Blanca, donde creció. “La propuesta de Marcelo (Bertuccio) fue trabajar desde lo sensorial: es decir con todo lo que yo podía ver, escuchar e imaginar a partir de esa postal dejando por un momento de lado la racionalidad, que vendría después. La intención fue no manipular el material, ser lo más honesto posible”, cuenta a Página/12. Así fue llegando a la relación entre un padre pescador que se resiste al crecimiento de su hija, ya en edad de desprenderse, y esta, que siente culpa por alejarse. El recuerdo de la madre muerta está muy presente al punto de que el hombre confunde a su hija con ella. “La obra no juzga a los personajes, más bien los expone y hasta la chica comprende a su padre”, destaca la autora. En ese contexto, los silencios adquieren tanto peso como las palabras y las imágenes son cruciales. “Fuimos a filmar a Monte Hermoso e hicimos una suerte de collage que resta realismo. Son imágenes oníricas en blanco y negro que se proyectan a través de un agujero en una pared”, explica.


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